El fenómeno de El Niño ya está presente y comienza a dejar sus primeras señales en Tucumán. Días con abundante nubosidad, mayor presencia de humedad y precipitaciones por encima de los valores habituales forman parte de un escenario que podría acentuarse durante los próximos meses, especialmente hacia el final de la primavera y durante el verano.
Para explicar qué está ocurriendo y cómo puede impactar en la provincia, el observador del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), Cristofer Brito, detalló a LA GACETA las características del fenómeno y anticipó cómo podría desarrollarse la temporada de lluvias en el norte argentino.
“El Niño básicamente es un calentamiento de las aguas del océano Pacífico en la zona ecuatorial”, dijo Brito. Ese aumento de la temperatura del océano genera modificaciones en los patrones atmosféricos y puede provocar consecuencias diferentes según la región: desde períodos de lluvias superiores a lo normal hasta sequías, olas de calor o temperaturas más bajas.
Según el especialista, se trata de un fenómeno que aparece de manera periódica. “Estadísticamente, cada 10 años tenemos un Niño fuerte como el que estamos teniendo en estos momentos”, señaló. Recordó que el último episodio de características similares ocurrió entre 2015 y 2016, mientras que en 2023 se registró un evento de menor intensidad.
El Niño ya se siente en Tucumán
Aunque el fenómeno se origina a miles de kilómetros de la provincia, sus efectos ya pueden percibirse en el clima tucumano. Brito explicó que la mayor humedad y la abundante nubosidad que se vienen registrando durante este invierno están relacionadas con este patrón climático.
“Los efectos del Niño ya lo estamos sintiendo”, afirmó. Según detalló, el fenómeno está favoreciendo que determinados sistemas de baja presión que habitualmente se desplazan por la Patagonia avancen más hacia el norte. Al encontrarse con la Cordillera de los Andes, estos sistemas interactúan con aire húmedo y generan diferentes condiciones meteorológicas.
Ese comportamiento ayuda a explicar parte de las nevadas registradas en zonas de montaña y también algunos episodios de viento Zonda. Pero, para Tucumán, uno de los principales efectos se verá en las precipitaciones de los próximos meses.
Más lluvias desde octubre y noviembre
El cambio más significativo para la provincia podría llegar hacia el final de la primavera. Brito indicó que la tendencia muestra un aumento de las precipitaciones entre octubre y noviembre, un período que habitualmente marca el inicio de la temporada lluviosa en Tucumán.
“En la tendencia vemos que claramente ese período de lluvias por arriba de los valores normales comenzaría entre octubre y noviembre aproximadamente”.
La diferencia podría sentirse con mayor claridad cuando las precipitaciones comiencen a alcanzar volúmenes importantes. “Cuando empecemos a tener lluvias de 50, 80 milímetros, ahí sí lo vamos a empezar a sentir”, señaló el meteorólogo.
Esto no significa necesariamente que Tucumán vaya a atravesar una temporada de grandes inundaciones. El especialista puso el foco, principalmente, en la posibilidad de que aumenten los episodios de anegamiento durante tormentas intensas.
“Una tormenta de 30, 40 milímetros en media hora puede provocar un anegamiento, donde el agua sube por las calles y luego baja lentamente”. Estos episodios, sostuvo, podrían volverse más frecuentes hacia el final de la primavera y durante el verano.
¿Se adelantarán las lluvias en Tucumán?
Uno de los interrogantes que genera el fenómeno es si la temporada de lluvias podría comenzar antes de lo habitual y afectar actividades productivas durante septiembre.
Brito fue cauteloso al respecto. Si bien reconoció que las precipitaciones ya se encuentran por encima de los valores normales, aclaró que todavía no se observa para septiembre un escenario de lluvias de gran magnitud.
“Por ahora no lo vemos a esa magnitud de lluvias para septiembre. Recién la vemos para fines de octubre y comienzos de noviembre”, precisó.
Por eso, el especialista recomendó seguir la evolución de los pronósticos semana a semana, especialmente ante un fenómeno que puede modificar su comportamiento a lo largo de los meses.
Un verano húmedo y con mucha sensación de calor
El impacto de El Niño no se limitaría a las lluvias. Según Brito, Tucumán podría atravesar un verano con una característica marcada: mucha humedad.
“Vamos claramente a un verano más húmedo. Eso va a posibilitar que tengamos más nubosidad”, anticipó.
La mayor presencia de nubes podría moderar las temperaturas máximas y dificultar que el termómetro alcance valores extremos. “La temperatura posiblemente le cueste superar los 40 grados”.
Sin embargo, eso no significa que el verano vaya a ser fresco. Brito anticipó jornadas con temperaturas de entre 30°C y 35°C, pero acompañadas por elevados niveles de humedad. Y allí estará uno de los principales efectos sobre la población.
“Vamos claramente a un verano que va a ser cálido y sofocante en el aspecto de humedad, pero no vamos a ir a un verano con temperaturas extremas”, resumió.
¿Hasta cuándo seguirá El Niño?
De acuerdo con las estimaciones mencionadas por Brito, el episodio podría extenderse hasta el otoño de 2027. “El final del Niño está estipulado para el otoño del año que viene. Aproximadamente abril, mayo estaría terminando el evento”, explicó.